Tradición y Acción  / 16.09.2019. 

En hechos lamentables que ya son conocidos en el mundo, la actual comandancia de las FARC ha declarado desde la clandestinidad, que este grupo terrorista ha decidido desconocer por completo el Acuerdo de paz y anuncia su regreso a la lucha armada.

La explosiva declaración fue hecha en forma conjunta por sus jefes, encabezados por alias Iván Márquez, alias Jesús Santrich, alias Romaña, alias El Paisa, y algunos bandidos más, que integran la misma cúpula de las Farc que firmó en Cuba el Acuerdo de paz con el Gobierno anterior. Proclaman que retornarán a su torpe y sanguinaria lucha para destruir a Colombia, asesinar y secuestrar a sus ciudadanos, y seguir violando los derechos humanos de la población, tal como lo han hecho a lo largo de 50 años.

Para la Sociedad Colombiana Tradición y Acción, semejante despropósito es una consecuencia lógica e inevitable del fallido Acuerdo de Paz. A pesar de los enormes e injustos beneficios que les fueron concedidos a los guerrilleros supuestamente pacificados, es un hecho incontrovertible que la guerrilla marxista se estaba burlando de todos, que sus intenciones de paz eran nulas, que todo el Acuerdo era un gran engaño y que su propósito final era someter al pueblo colombiano ante la subversión.

Esta declaración de guerra de las FARC deja en evidencia muchas cosas. Entre ellas, que nunca tuvieron la voluntad de hacer la paz; que la entrega de las armas fue una mentira; que ellos son los amos y señores de la industria del narcotráfico en Colombia; que el Proceso de Paz fue hecho para lavar el dinero obtenido por estas actividades criminales; que la guerrilla exigió la más absoluta impunidad, que les fue otorgada a través del JEP (Jurisdicción Especial para la Paz) ; que el ex presidente Santos y los funcionarios que lo acompañaron en esta farsa eran conscientes del gran fraude que estaban ejecutando; y que las Farc impusieron todas y cada una de las condiciones del Acuerdo, hasta la exigencia de elevarlo a norma constitucional para que fuese de obligatorio cumplimiento por los futuros gobiernos de Colombia.

Esta situación, que estamos seguros ha despertado mucha indignación entre millones de colombianos, nos anima a dirigir una súplica respetuosa pero indignada a los Reyes y a los Jefes de Estado de Suecia y de Noruega: a Sus Altezas, el Rey Harald V de Noruega y al Rey Carlos Gustavo XVI de Suecia, a sus Primeros Ministros, Erna Solberg de Noruega, y Stefan Lofven de Suecia, y a los funcionarios que otorgan los Premios Nobel, para que dicho Premio le sea retirado al ex presidente Santos, a quien se le concedió gracias a los engaños e indignidades que esgrimió para obtenerlo.

Ahora las FARC tienen dos organizaciones paralelas. Una minoritaria, que al parecer acepta el Acuerdo de Paz y por lo tanto hace política libremente, que tiene diez representantes en el Congreso de la República sin haber sido elegidos, que goza de la financiación del Estado y de una inmensidad de beneficios concedidos gracias al Acuerdo de paz, entre los cuales sobresale la más absoluta impunidad a sus numerosos crímenes. Y al mismo tiempo, tiene otra organización clandestina que pretende obtener el poder empuñando las armas, que se nutre con dineros del narcotráfico, que asesina y secuestra a sus oponentes, que recluta niños para la guerra, que los viola y les niega todos sus derechos, al igual que al resto de la población.

Los insistentes esclarecimientos de Tradición y Acción

¿Cómo pudo ser que Colombia llegó a este extremo del ridículo mundial? ¿Por qué se le entregó el Premio Nobel de Paz al promotor de esta ignominia? Para responder a estos interrogantes, consideramos muy oportuno recordar algunas afirmaciones hechas por Tradición y Acción, en numerosas declaraciones públicas de amplia difusión durante el Proceso de Paz:

“El Presidente Juan Manuel Santos nos quiere imponer una nación diseñada por los subversivos. Esto es, la rendición de 44 millones de colombianos a la voluntad de un grupo minúsculo de delincuentes… La paz y el diálogo son los nombres disfrazados que los marxistas le dan a la guerra que libran contra la Civilización Cristiana”. (Cfr. Las capitulaciones secretas jamás nos conducirán a una verdadera paz. Tradición y Acción, El Tiempo, Octubre 19 de 2012, pág. 11). 

  • “El pueblo colombiano no puede aceptar que un puñado de terroristas, que el País rechaza y desprecia por la enormidad de sus crímenes, quiera diseñar a su antojo el País… (Cfr. No se puede engañar a todo el mundo durante todo el tiempo. Tradición y Acción. El Tiempo. Diciembre 13 de 2013, pág. 21). 
  • Las afirmaciones de la guerrilla son un auge de hipocresía. Primero, dijeron que no entregarían las armas aunque se firme un acuerdo de paz. Luego, según ella, no tiene secuestrados, sin explicar qué sucedió con los incontables colombianos que sí lo fueron y a quienes nunca liberó. (Cfr. Consenso sí, pero no con los demoledores de Colombia. Tradición y Acción, El Tiempo, Mayo 21 de 2014, pág. 17). 
  • “Tal como están planteadas las negociaciones, quien se está desmovilizando es el Estado legítimo, y quien impone las condiciones y diseña el futuro de Colombia es la guerrilla de las Farc. Y esto es inaceptable”… (Cfr. Las Farc son los únicos enemigos de la paz. Tradición y Acción. El Tiempo, Noviembre de 2014). 
  • “El Acuerdo Final establece que innumerables comisiones controladas por las FARC asumirán las funciones del Estado, lo que llevará a Colombia a un régimen totalitario”. … “Todos los que se han opuesto heroicamente al terrorismo, y han combatido dentro de la Ley las continuas violaciones de las Farc contra el orden jurídico, serán perseguidos de modo implacable”. (Cfr. No a la entrega de Colombia a las Farc. Tradición y Acción. El Colombiano, Octubre 1 de 2016). 
  • “Y cuando se comience la mutación de la verdadera Colombia en otra totalmente marxista, y ese proceso sea dirigido por una minoría obtusa, radical y totalitaria, llevándonos a la miseria, al caos y a formas de violencia aún mayores de las que ya tuvimos, los promotores del proceso pasarán a ser objeto del más profundo rechazo por parte de la inmensa mayoría de los casi 50 millones de colombianos. Y la gloria que se atribuyen se transformará muy pronto en vergüenza y repudio de todo el País”. (Cfr. No a la entrega de Colombia a las FARC. Tradición y Acción. El Colombiano, Octubre 1 de 2106). 

La complicidad de los líderes occidentales y el desconocimiento del Plebiscito

Durante los años que duró este nefasto proceso de paz, muchas fueron las complicidades y el apoyo incondicional de los principales líderes occidentales. Para empezar, el Papa Francisco, desde el Vaticano, y Barack Obama, como presidente de los EEUU, manifestaron su empeño en se hicieran las negociaciones. Además, no hubo un solo Jefe de Estado de los países europeos o americanos que hiciese la menor crítica al proceso de paz, pues todos ellos fueron incondicionales del mismo.

La ONU estuvo acompañando todo el proceso y fueron sus funcionarios los garantes de la mentirosa entrega de armas de la guerrilla. Gracias a su complicidad, nunca se supo cuantas armas fueron entregadas, ni de qué tipo, ni en qué estado. Los gobiernos de Noruega y Suecia acompañaron y facilitaron el proceso desde el inicio, gracias al interés personal del ex presidente Santos, pues estas dos naciones son las encargadas de otorgar los prestigiosos Premios Nobel, que Santos tanto quería conseguir.

Entonces, en una negociación poco clara, pero ampliamente denunciada, en el año 2014 el gobierno Santos le concedió a Noruega más de dos millones de hectáreas del norte de Colombia para que en ellas se hiciesen exploraciones petroleras por parte de Statoil (hoy Equinor), la petrolera estatal de esa nación. Curiosamente, cuando esas negociaciones se hicieron, la líder política Noruega Kaci Fullman Five, quien había sido Ministra de Transporte, pertenecía al Consejo de Administración de Equinor. Pues bien, esta misma señora pasó a presidir poco después el comité que otorga el Nobel de Paz, concediéndole a Juan Manuel Santos en el año 2016. ¿Será mera coincidencia? ¿Habrá algo turbio en esa designación? Aunque para algunos parezca imposible, es bueno recordar que para ese mismo año 2016 fue suspendida la entrega del Nobel de Literatura, por hechos flagrantes de corrupción, siendo que la comisión sueca que los otorga fue obligada a renunciar y dicho premio Nobel no se pudo entregar ese año por causa de la magnitud del escándalo.

Otra gran burla al proceso de paz fue el desconocimiento del Plebiscito realizado el 2 de octubre de 2016. En él se consultó al pueblo colombiano si aceptaba el Acuerdo de paz con las FARC, y en esa consulta ganó el NO. ¡Y en cualquier lugar del mundo, NO quiere decir NO! Sin embargo, el Gobierno, el Congreso, las Altas Cortes, y los líderes políticos, gracias a las generosas y corruptas prebendas del presidente Santos, que corrieron a raudales entre todos ellos, decidieron que NO quería decir SÍ, y el proceso continuó sin modificación fundamental alguna.

Nuestro País, y en particular nuestras autoridades legítimas, dirigidas por el

Presidente de la República, espera que se tomen las medidas adecuadas para enfrentar esta penosa y grave situación. Es evidente que queremos que se respete y se proteja a los exguerrilleros que fueron honestos y se acogieron a la paz ofrecida. Pero también esperamos la más contundente respuesta del Estado contra aquellos que se han burlado de todas las instituciones, y continúan delinquiendo para hacer de Colombia otra cárcel de hambre y de opresión en el continente, como lo son Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Que Nuestra Señora de Chiquinquirá, Patrona de Colombia, nos proteja en esta hora crucial para nuestra Patria.

Septiembre 16 de 2019 

Sociedad Colombiana Tradición y Acción