El riquísimo significado moral de los sencillos objetos caseros

Plinio Corrêa de Oliveira, Revista Catolicismo Nº 108 – Brasil, Diciembre de 1959 El conjunto de los objetos con los que nos rodeamos constituyen una atmósfera llena de significados morales           El perfil expresivo de ese hombre recostado en una butaca conserva restos de la fuerza de otrora. Algo imponderable y muy nítido hace ver que se trata de una persona gastada, un viejo tal vez, o alguien que se encuentra en la orla de la vejez, y que la enfermedad o las añoranzas consumieron precozmente. A su alrededor, y sirviéndole de marco, cuántas evocaciones surgen, por la voz de los objetos apaciblemente caseros, en esa penumbra acogedora, hecha de sombras fraternalmente armonizadas con un espléndido chorro de luz matutina. En una palabra, ¡cuánto ambiente puede haber en el sencillo cuarto de un anciano! Desde esa butaca hecha para un reposo con dignidad —”otium cum dignitate”— ese hombre, inundado por la luz que brilla sin quemar,…

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El niño que fui, me sonríe con pena desde la ventana de mi antiguo cuarto

Este expresivo pasaje de Alphonse Daudet, que pinta de modo muy vivo una escena que varias veces me pasó por la cabeza a los largo de los años que se van. “Existe en la Plaza de Saint-Germain-des-Prés, en la esquina de la iglesia, a la izquierda y justo al borde de los tejados, una pequeña ventana que me oprime el corazón, cada vez que la miro. Es la ventana de nuestro antiguo cuarto, y todavía hoy, cuando paso por allí, me imagino que el Daniel de otros tiempos está siempre allí arriba, sentado en su mesa junto a la ventana, y que sonríe de pena viendo en la calle al Daniel de hoy en día, triste y ya encorvado. “¡Ah! viejo reloj de Saint-Germain, ¡cuantas bellas horas tú has tocado cuando yo habitaba allí arriba!… ¿No podrías tocarme todavía algunas de esas horas de valentía y juventud? ¡Yo era tan dichoso en esa época… Yo trabajaba con todo el…

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Espíritu de fe y laicismo en el arte funerario

Ambientes, Costumbres, Civilizaciones La primera foto reproduce la tumba de piedra de Felipe Pot, senescal de Borgoña (siglo XV). Armado de pies a cabeza, con las manos puestas en actitud de oración, el guerrero parece estar apenas descansando, a la espera de las claridades de la resurrección. A sus pies, un perro símbolo de la fidelidad y de la vigilancia. Inmersos en profundo dolor, ocho “pleurants” “cuatro de cada lado- llevando los diversos blasones del muerto, lo cargan con veneración. En este momento impresionante, el hombre se muestra en varios de sus estados de alma; el heroísmo, la piedad, la serenidad, la resignación y el dolor. El conjunto está marcado por la fe. El guerrero parece estar pronto para presentarse ante Dios cargado de glorias militares, pero suplicando con humildad y confianza el perdón por sus faltas. Se tiene la impresión de que murió en paz, y hasta con una noble complacencia: el Cielo lo aguarda. Por el contrario,…

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Como era vista la muerte en los tiempos de fe y civilización cristiana

A través de unos breves trechos de cartas escritas por Mozart, podemos apreciar un ambiente social en el cual era posible que los católicos tuvieran una concepción de la muerte muy diferente a la de nuestros días. Su espíritu de fe y dulzura contrasta tanto con nuestro pobre siglo XXI, que no resistí la tentación de reproducirlo. Mozart tiene 22 años y hace un detallado relato a su padre de sus actividades, antes de felicitarle por su fiesta. Y he aquí que él añade, al final de su relato, esta profesión de fe, que se diría que fue sacada de algún salmo del Antiguo testamento: “Tengo a Dios siempre delante de los ojos; reconozco su poder y temo su cólera, pero conozco también su amor, su compasión y su misericordia hacia sus criaturas. El no abandonará jamás a sus servidores”. Esta fe muy segura, le vale su serenidad a respecto de la muerte. Algunos meses después de esta profesión…

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Importancia de la Tradición

¿Cómo hemos cambiado nuestro modo de ser y pensar sin advertirlo? En este artículo de 1969, Plinio Corrêa de Oliveira analiza esta “guerra cultural”, victoriosa gracias a la deformación del sentido de las palabras. La tradición es un valor muy alto del espíritu, y merece, en principio –bajo ciertos aspectos, por supuesto‒ preceder a (los conceptos) de familia y de propiedad. En nuestras circunstancias particulares, por otra parte, la Tradición tiene un papel de tal manera importante que, en mi opinión, sólo una palabra podría precederla. Es la palabra Religión. De hecho, la tradición hoy defiende los propios presupuestos de la civilización, y particularmente de la civilización perfecta que es la cristiana. Me explico. Para no alargar demasiado las cosas, basta considerar las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Innumerables cambios han tenido lugar en este período en el pensar, sentir, vivir y actuar de los hombres. Considerados estos cambios en su conjunto ‒y sin considerar las excepciones‒…

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Doctrina y arte: nexo que los comunistas comprendieron

  Cuando murió Stalin, el pintor comunista Picasso le hizo un retrato que reproducimos aquí, “L’Humanité”, órgano rojo de París, publicó el trabajo. Sin embargo, Moscú lo condenó porque, según los cánones del arte comunista, un retrato debe ser tanto cuanto posible parecido con una fotografía, evitando interpretaciones personales.  Para ellos, esas interpretaciones expresan una mentalidad subjetivista e individualista incompatible con el colectivismo socialista. De hecho, el rostro de Stalin visto por Picasso tiene mucho de subjetivo. La fotografía que se sacó en Teherán en 1943, al lado de Roosvelt, es más real: se diría que es un portero de hotel endomingado con su uniforme nuevo, ufano de tomar el aire por unos minutos a lado de un huésped distinguido, que consintió en conversar un poco con el. Los comunistas comprenden que un vasto sistema de ideas filosóficas, sociales y económicas tiene que generar necesariamente un arte con un cuño propio, que será bueno o malo según sea verdadero…

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