La inmensa mayoría apoya la continuidad de una política en contra de las guerrillas marxistas
El pasado domingo se realizaron las elecciones presidenciales em Colombia. El resultado final no podría ser más elocuente: 69% de los votos por el candidato del partido del Presidente Uribe, el Dr. Juan Manuel Santos, y tan sólo un 27% de votos por el candidato opositor, el Dr. Antanas Mockus. El 4% restante corresponde a votos nulos y en blanco.

Este resultado contundente quiere decir muchas cosas. Em primer lugar, que la opinión pública colombiana no sólo aplaude la política enérgica del presidente Uribe en contra de las guerrillas marxistas, sino que desea que continúe por 4 anos más. Los colombianos vieron en en el candidato Santos, hoy presidente elegido, al perfecto ejecutor de una política de mano dura en contra de las Farc. Como Ministro de Defensa durante casi todo el segundo mandato del Presidente Uribe, Juan Manuel Santos fue catapultado a la fama por sus brillantes golpes contra la estructura terrorista de las Farc. Para empezar, la espectacular operación para dar de baja a Raúl Reyes, segundo hombre de las Farc; después vino la famosa operación Jaque, en la cual fueron rescatados 18 secuestrados; y durante todo su manato como Ministro, numerosas operaciones de las Fuerzas Armadas colombianas em contra de los grupos terroristas, que si bien no fueron tan espectaculares, sí fueron contundentes en ese largo proceso de disminuir la capacidad operacional de este grupo guerrillero que tanto daño le ha hecho a Colombia y a toda América.

En el comienzo de la campaña presidencial, el candidato opositor, Antanas Mockus, fue presentado por los medios de comunicación como el más opcionado para llegar a la presidencia. Las encuestas divulgadas por ellos lo daban como seguro ganador, al punto que su Partido Verde comenzó a denominarse Ola Verde, dando a entender que la victoria de la oposición iba a ser aplastante. Sin embargo, el día de las elecciones, en la primera vuelta, esa gran mentira se desinfló, creando un manto de duda sobre la imparcialidad y seriedad de quienes hacen y divulgan essas famosas encuestas. La realidad fue completamente diferente a lo que los medios afirmaban, y Mockus y su partido fueron una gran decepción electoral.

En realidad, lo que hubo en Colombia con estas elecciones fue un plebicito acerca de la forma de gobernar el País, teniendo em cuenta el enorme papel que han jugado las Farc y todos los demás grupos terroristas en las últimas décadas. Antes del Presidente Uribe, la política del Estado frente al problema eran las concesiones y las claudicaciones ante la amenaza terrorista. Por más de 20 anos, todos los presidentes, casi todos los estamentos empresariales, judiciales, políticos y religiosos de Colombia, decidieron que la mejor forma de enfrentar el conflicto era negociando con los autores de la violencia, y por medio de amnistías e indultos llegar a la pacificación del País.

Evidentemente, esta política absurda multiplicó el conflicto y llevó a Colombia al límite del caos, al punto que los índices de criminalidad, asesinatos, secuestros y atentados terroristas pasaron a ser de los más altos del mundo. En el auge de esta situación, en el año 2002, el Presidente Uribe asume el poder con una amplia mayoría sobre los otros candidatos presidenciales. A partir de allí comienza una reconstrucción total del País, y a base de autoridad, firmeza y persecución implacable contra todos los grupos terroristas, el gobierno comienza a devolverle la paz a todos los habitantes de la nación.

Los resultados no tardaron en llegar. De un lado, la actitud firme del Estado para enfrentar a los criminales comenzó a rendir sus frutos. Quedó desmentido que era imposible derrotar a las Farc, como lo afirmaban siempre los claudicantes. Los grupos terroristas comenzaron a ser desarticulados, las zonas rurales recuperaron la paz perdida, los colombianos volvieron a ser libres y la prosperidad económica renació por todos lados. Y como consecuencia obvia de todo esto, el prestigio y la popularidad del Presidente Uribe llegó a unos índices envidiables para cualquier otro presidente, estando siempre por encima del 70%.

Y esta es la Colombia que recibirá el nuevo mandato de Juan Manuel Santos. Una nación que no quiere regresar por ningún motivo a los tiempos de las cluadicaciones frente a las Farc; que le ha demostrado al mundo que cuando el Estado es firme y hace respetar las leyes, todos los grupos criminales, por poderosos que sean, pueden ser dorrotados; y que la opinión pública no quiere ningún tipo de influencia de las guerrillas marxistas que tanto daño le han hecho a Colombia por décadas.

Eugenio Trujillo Villegas
Sociedad Colombiana Tradición y Acción
Director