Recuerdos del día en que ardio Bogotá

Manifiesto de la Sociedad Colombiana Tradición y Acción – pro Civilización Cristiana.

Carta al Presidente Pastrana… No Contestada!

Sin propiedad no hay Libertad.

Tradición y Acción organiza importante reunión en Miami.

Conclusiones de un Foro en Cali.

Interpelan a la Cumbre del Milenio sobre

naciones cautivas del comunismo.

Otras Actividades que hacen Historia:

Polémica sobre el Aborto

Blasfemia Impune

La diferencia entre claudicar y luchar

Al Rescate de la Soberania Nacional

Ante la proximidad del fallo sobre la reelección

Manifiesto de la Sociedad Colombiana

Tradición y Acción – pro Civilización CristianaSeptiembre de 2000

Desde hace un año el País viene siendo sometido a crecientes concesiones del Ejecutivo a la guerrilla.

Al comienzo, por causa de la promesa de que ese proceso conduciría a la paz, la opinión pública le dió apoyo, mas al quedar claro que esa política sólo permite que la violencia siga creciendo, la alarma se va expandiendo por todos los ambientes de la Nación.

La escalada guerrillera, gracias a la benevolencia gubernativa y a la consiguiente impunidad, suscitó en los últimos meses una conmoción internacional por causa de la cual varios países se disponen a ayudar a Colombia a resolver el grave problema, pues éste ya los pone en riesgo y amenaza con perturbar a todo el Continente.

La benevolencia ante el crimen ahuyenta a la gente de bien No obstante, hay síntomas de que tal ayuda será destinada por el Gobierno, no a corregir su desidia ni a restaurar la soberanía nacional, sino a buscar nuevas formas de distensión con la guerrilla, sin reconocer que así la crisis nacional seguirá agravándose, pues la impunidad del crimen arrasa con el Derecho y la ausencia de éste deprime y pone en fuga a la gente de bien.

Mientras crece la crisis socio-económica y cientos de miles de campesinos abandonan sus regiones buscando una tranquilidad que no existe en ellas, mas que tampoco tendrán en las periferias urbanas, y grupos menores, pero más calificados, dejan el País para vivir en otras naciones, el único sector con el cual el Gobierno se esfuerza en concordar es el de las huestes guerrilleras.

Si, pese a las grandes protestas de la población contra la guerrilla marxista, el Ejecutivo se mantiene indolente ante ésta, sin que le importen sus exigencias, los vínculos que tiene con el narcotráfico ni los abusos que comete contra los habitantes, privará al País de la colaboración de los colombianos patriotas y de la ayuda internacional para enfrentar la emergencia.

Dado ese riesgo, y ante la desidia de entidades que, hace pocos años, denunciaban con valentía la inercia de los últimos gobiernos ante la ofensiva narco-guerrillera, y frente al persistente silencio que ante ésta guardan los más importantes gremios del País, la Sociedad Colombiana Tradición y Acción – pro Civilización Cristiana, al constituirse para suplir esas defecciones, advierte al País sobre el rumbo ruinoso por el cual es impulsado.

El enclave narco-guerrillero, una violación de la soberanía nacional Colombia está perpleja porque el Gobierno retiró de una parte de nuestro territorio, más grande que varias países europeos, todo lo que representaba allí la soberanía nacional, dando de hecho, si no de Derecho, a las huestes de la guerrilla, papeles y facultades que, según nuestro orden jurídico, no se pueden delegar, menos aún a enemigos de la Patria.

Los guerrilleros aprovechan esa situación, como era de esperar de la índole de sus vidas: no siguen más ley que la conveniencia marxista, no creen que haya otro crimen que oponerse a ésta, ni más deber que abrir camino a la Revolución. Peor aún, desde que participan del narcotráfico, destruyen las bases de la civilización, del Estado organizado y del orden social, lanzanso a la población en el caos galopante, en el cual esperan dominar sin contrapeso.

Por eso los guerrilleros se niegan a suspender el fuego y a aceptar, para vigilar y juzgar si se cumplen los hipotéticos acuerdos, la opinión de nadie fuera de ellos mismos, creyéndose, a partir de esa concesión inicial, gobernantes de la ‘zona del despeje’, mientras las autoridades se vuelven obsecuentes ante ellos, para evitar que acaben con la presunta distensión.

Antes, el dominio guerrillero era clandestino, y por lo mismo de cierto modo precario, pues siempre cabía la esperanza de que alguna autoridad lo combatiese en el futuro, lo que podría restaurar la vigencia de la ley;. mas ahora el Gobierno volvió oficial ese dominio, por un plazo presuntamente fijo, que después fue prorrogado y declarado indefinido, pese a que la guerrilla no muestra que dejará el crimen, sino que persistirá en él.

Así, los narco-guerrilleros suplantan autoridades, usurpan facultades y bienes, expulsan de la región o asesinan a los que podrían resistir, realizan secuestros, extorsiones y atentados, aumentan su poder de fuego, practican el reclutamiento armado de niños para aumentar sus contigentes, imponiendo, desde las selvas a la cúspide del Poder público, las condiciones para que continúe el proceso de pseudo-pacificación.

A mayor debilidad del Gobierno, más prepotencia guerrillera.

Como es obvio, la guerrilla impone, para hacer contactos con el Gobierno, que éste impida al Ejército toda acción contra ella que no sea la mera defensa ante los ataques que de ella reciba, lo que exige que la Nación se someta a la táctica guerrillera de ataques intermitentes y sorpresivos, sin buscar una solución bélica de fondo para vencerla.

Más aún, la guerrilla logró la exclusión del Ejército de altos oficiales que lucharon con vigor y eficacia contra ella, alegando para esto las denuncias de grupos marxistas de que aquellos violaban sus derechos, sin que haya, en varios casos, conclusión en tal sentido de los organismos competentes, con lo que el Gobierno da el valor de prueba a la acusación de los aliados de la subversión, mientras, ante a los desmanes de ésta, muestra una absurda inercia.

Asimismo, la guerrilla exige la disolución de los grupos particulares que, por causa de la ineficacia del Estado para defender a la población de sus ataques, se formaron con tal fin, además de presionar para que se confisquen las armas de los particulares -salvo las que ella tiene- como si la legítima defensa fuese un crimen cuando se opone a la violencia marxista.

Abandonar regiones a la saña guerrillera estimula la violencia Ahora bien, como el Estado se exime del deber de mantener el orden público y de proteger las zonas apartadas del País, el desarme de la población y la persecución unilateral a los grupos de defensa privada -que nacieron para llenar ese vacío- dejará inermes a muchas regiones, lo cual, lejos de favorecer la pacificación, estimulará el crimen, tanto marxista como anti-marxista.

Más aún, los guerrilleros tratan de imponer al Ejecutivo sus aberrantes criterios en materia politica y socio-económica: que se radicalice la Reforma Agraria e inicien otras reformas socialistas y confiscatorias y que se estatice la extracción del petróleo, para someter a Colombia a los errores marxistas y al caos global. Esas medidas agravarán la crisis presente y darán margen a la agitación social, mientras los inversionistas nacionales y extranjeros son ahuyentados por la tolerancia oficial com el crimen y por el consiguiente deterioro del País.

No sólo eso: al exigir la guerrilla el canje de sus adeptos presos y condenados por soldados que ella mantiene cautivos, pretende lograr una falsa legitimidad política, habituar al País a ceder ante la violencia marxista y lograr que el secuestro sea equiparado a la prisión dada por la Justicia a los delincuentes.

Al aceptar estas exigencias, el Gobierno tolera al Poder narco-guerrillero que domina y traumatiza a varias regiones, lo que equivale a permitir tumores cancerosos en el territorio nacional, a partir de los cuales se formarán metástasis en las zonas vecinas, volviendo la pacificación cada día más lejana, porque se la busca, no como fruto de la Justicia y del Orden, sino como una retribución de los criminales a la impunidad que se les da.

Tolerar un cáncer narco-guerrillero provocará una intervención foránea.

Ese panorama causa alarma, no sólo en nuestra Patria, sino en toda América, pues las concesiones destinadas a obtener la paz son usadas por la narco-guerrilla para extremar su agresión y dar nuevo impulso al tráfico de drogas, con lo cual dilata su poder sobre la población local y va convirtiendo a nuestro país en un verdadero cáncer para el Continente.

Así, es común que se trate en la prensa, en los debates internacionales y en las encuestas de opinión de una intervención armada extranjera para liberar a nuestra Patria y a América del cáncer narco-guerrillero, habiéndose publicado sondeos que muestran que gran parte de Colombia la vería con alivio.

El Ejecutivo ostenta, pues, el record de, por sus concesiones a la horda criminal y por dificultar al Ejército que cumpla su deber de defender nuestra soberanía, esto sea objeto de una especie de licitación internacional; y que gran parte del País, lejos de lamentar esa posible intervención, juzgue que ella es la vía más probable para salvar a Colombia.

Ese panorama pone en riesgo la estabilidad de nuestras instituciones, pues no se puede pretender que Colombia vea con apatía la postración y el abandono a que se la llevó, cuando puede y debe enfrentar el ataque narco-guerrillero, a condición de que se le permita hacerlo, para lo cual cuenta con la solidaridad continental.

No se trata de usar la fuerza de modo simplista y masivo, sino racional y firme, con medidas complementarias que restauren la Justicia y fortalezcan las instituciones que la administran. Así, los guerrilleros verán que, si no abandonan el crimen, perecerán en él o serán condenados a largas penas de prisión, por lo cual muchos de ellos se pacificarán sin vacilar, abriendo camino así a la reconquista del orden jurídico.

Por el contrario, ningún progreso para la pacificación se obtendrá tolerando enclaves guerrilleros en nuestro territorio, donde las leyes son arrasadas por la prepotencia marxista, impidiendo al País cumplir los compromisos internacionales más elementales, como los de substituir los cultivos ilícitos, respetar la inversión extranjera y proteger los derechos individuales, lo cual ahuyenta la cooperación internacional que la Patria necesita.

Los demás países tienen, pues, el derecho de exigir que se extirpe el cáncer narco-guerrillero que carcome a la Nación y que amenaza con extenderse a toda América, con daños inmensos para todo el hemisf erio, pues si tolerar un mal en germen es gravemente dañino, con uno que se aproxima al auge, equivale a causar una hecatombe.

Con la esperanza de que este llamado sea oído por los Poderes públicos y que, por tanto, actúen con justicia -o sea, que traten al criminal y al hombre de bien como lo que son, y no a la inversa- la Sociedad Colombiana Tradición y Acción – pro Civilización Cristiana pide a la Santísima Virgen de Chiquinquirá, Reina y Patrona de la Nación, su insondable protección, para restaurar la vigencia plena del Decálogo, suscitar en la población fuerzas para defender a la Patria e impulsarla a reconquistar el orden, la grandeza y la prosperidad.

Sociedad Colombiana Tradición y Acción – pro Civilización Cristiana

Carta al Presidente Pastrana… No Contestada

Santa Fe de Bogotá, Enero 3 de 2.002

Desde hace más de un año, miles de colombianos han firmado esta carta dirigida al Presidente Pastrana y la han enviado por correo electrónico a la Presidencia de la República, con la esperanza de ser escuchados.

Lamentablemente, los ojos y los oídos del Sr. Presidente de la República y sus más inmediatos colaboradores permanecen cerrados ante este clamor de muchísimos colombianos, aterrados con los resultados insignificantes del mal llamado “proceso de paz”. Entretanto, para los grupos subversivos, promotores incesantes de crímenes y atropellos sin nombre, todos los canales de comunicación están abiertos.

Cuando se atiende con benevolencia a los victimarios y se ignora a las víctimas, difícilmente se podrá conseguir la paz. Por ello, dejamos aquí esta carta dirigida al Presidente, para que los que deseen enviarla todavía, puedan hacerlo.

Envíela a : apastra@presidencia.gov.co

Carta al señor Presidente.

Anímese! Firme hoy mismo y envíela al Presidente y hágala circular entre sus amistades y parientes.

Y no olvide: Si Usted lo hace, salvará la vida de muchos colombianos inocentes, evitará centenas de secuestros, impedirá muchos ataques terroristas y dará una enorme contribución para que mañana Colombia sea una nación grande y próspera.

Cordialmente,

Eugenio Trujillo V.

Sociedad Colombiana Tradición y AcciónDirector Ejecutivoinfo@colombia-autentica.org

Sin propiedad no hay Libertad

Los paises que nacieron y se mantienen en la Civilización Occidental y Cristiana obtuvieron su progreso y libertad basados en los principios del Derecho Natural, entre los cuales se destaca por su importancia el derecho a la propiedad privada.

Nada más lógico, pues está consagrado por dos milenios en la moral católica y en la Ley de Dios, por lo cual constituye una garantía para otros principios -como la familia y la libre iniciativa- y está en el núcleo del recto orden social. Sin embargo, al pasar el milenio, pese a que los regímenes colectivistas cayeron, hace una década junto con el muro de Berlín, nuestro país está brutalmente convulsionado por la violencia marxista, que busca imponernos un régimen comunista, que de aquí podrá expandirse a toda Suramérica.

Colombia está sometida al binomio miedo-simpatía. Miedo a una narco-guerrilla que destruye municipios enteros, secuestra en forma impune a millares de personas, arrasa incontables bienes e implanta el terror propio de un Estado marxista. Simpatía, por una revolución supuestamente democrática que, con el intervencionismo del Estado, tratará de llegar por etapas a un régimen socialista muy próximo del marxismo, en el cual se desconoce a las personas los derechos fundamentales.

La comunidad internacional ve con perplejidad y angustia la tragedia de Colombia, que ha sido calificada como un país secuestrado, pues, amedrentando su población, se la está privando de toda capacidad de reacción.

Los políticos y la prensa se muestran indulgentes con el narco-comunismo y complacientes con el proceso de revolución gradual o de “guerra sicólogica revolucionaria”, lo cual genera el caos en el País y la inseguridad en todos sus habitantes.

Colombia -un país de mayoría católica, con grandes riquezas naturales, una situación estratégica innegable y una población que demostró su capacidad de progreso- cayó en la mayor crisis socio-económica y política de su historia. Esa crisis se debe al olvido de los principios morales, de los derechos humanos verdaderos y en especial del derecho de propiedad privada, que virtualmente desaparecieron, dejando que el País sea oprimido con una omnipotencia estatal que no cesa de aumentar:

Los recursos naturales han sido totalmente nacionalizados.

La propiedad privada rural y urbana está gravada con un sistema impositivo confiscatorio y con una legislación aberrante y persecutoria.

Las leyes y programas de Reforma Agraria y Urbana (especialmente la ley Nº 388 de 1997), también socialistas y confiscatorias, son medios de perseguir a los propietarios, los que además la guerrilla quiere radicalizar.

El sistema financiero, que está desconociendo reserva bancaria de datos confidenciales de sus clientes, está totalmente intervenido por el Estado.

La salud está en bancarrota y la crisis alcanza a todos los hospitales por causa de la socialización de la medicina (ley 100 de 1993).

En muchos organismos públicos, funcionarios del Estado saquean en forma voraz los recursos, sin que valgan medidas para impedirlo o castigarlo. Los desastres del manejo de la banca estatal recientemente reconocidos, superan la cifra record de 3.500 millones de dólares, déficit que se cubrirá con nuevos impuestos que pagarán los ciudadanos de bien.

Además de tales fracasos, la falta de voluntad del Gobierno para cumplir su obligación de proteger la vida, honra y bienes de los colombianos permitió el crecimiento de la guerrilla y multiplicó los índices de criminalidad.

El proceso político para complacer a la subversión narco-guerrillera tiene efectos similares a los que tendría la victoria de ésta, pues convierte a Colombia en un factor de peligro continental, al proteger a los que practican el crimen y persiguen a sus víctimas.

Los ciudadanos tampoco tienen derecho de defender sus vidas ni sus bienes; se les quitan las pocas armas de defensa personal que pueden tener, mientras los guerrilleros tienen poderosos arsenales que los noticieros muestran a diario, y lo más grave, no se les exige que las entreguen en el “proceso de distensión” ni en los “acuerdos de paz”.

Jurídicamente, tampoco les resta a los particulares el derecho de defensa en los procesos de expropiación o cuando se les aplican las llamadas leyes de conservación ambiental, que parecen hechas para perseguirlos. Asimismo, millares de campesinos desplazados son despojados de sus hogares y pequeños patrimonios, presisamente por el mismo esquema.

En la Constitución de 1991 -que fue impuesta por los sectores izquierdistas y libertarios después de la convocación con menos de dos millones y medio de votos, y para cuya aprobación se omitió el elemental referendo-, figuran la plusvalía marxista, la expropiación sin indemnización, el libertinaje moral, la destrucción de la familia y la exclusión de Dios y de su Ley, con todo lo cual el orden cristiano está al borde de perecer. La religión es perseguida con la destrucción de iglesias, el secuestro de fieles, sacerdotes y Obispos. Muchos de ellos se ven impotentes, otros se muestran silenciosos o complacientes, pues están afectados por la teología de la liberación, que favorece el caos y la entrega.

En tan graves circunstancias, la Sociedad Colombiana Tradición y Acción hace un llamado a la comunidad internacional, a la clase dirigente colombiana, a la Jerarquía Eclesiástica y al actual Presidente para que no se hagan ilusiones: Sin el respeto a la vida humana y sin la protección a la propiedad privada, no se obtendrá la reactivación económíca, ni saldrá el País de la ruina, de la violencia y de la crisis, pues, si no se respeta la Ley de Dios, se prepara la ruina de Colombia.

Asimismo, pide a los países occidentales que reconozcan esta innegable realidad, que ayuden a Colombia y que se protejan a sí mismos de un riesgo que adquiere día a día proporciones más graves.

Al hacer este llamado, la Sociedad Colombiana Tradición y Acción, recuerda las Sagradas Escrituras que dicen: “Los poderosos serán poderosamente atormentados cuando nieguen su deber” [1]. Y al concluir pide a la Santísima Virgen que tome en sus manos al País e interceda por él, iluminando a sus gobernantes y dando fuerza a los líderes naturales, para sacarlo de la agonía en que lo han sumido el terrorismo y los principios anticristianos.

Tradición y Acción organiza

importante reunión en Miami.

En Diciembre de 2000 la Sociedad Colombiana Tradición y Acción organizó un importante foro en la ciudad de Miami, con la valiosa colaboración de la Fundación Nacional Cubano Americana. En una tarde en la cual se dictaron cuatro conferencias, se hizo un profundo análisis de la situación colombiana, mostrando los vínculos de las guerrillas con el narcotráfico, y también la poca voluntad de paz de estos grupos alzados en armas.

Relizada en uno de los salones del hermoso Hotel Biltmore, los asistentes, empresarios e intelectuales colombianos y cubanos, y periodistas de los más importantes medios de difusión de la Florida, escucharon las intervenciones con gran interés. El Dr. Luis Zúniga. Presidente de la Fundación de Derechos Humanos de la Fundación Nacional Cubano Americana, mostró la vinculación de Fidel Castro con los carteles de la droga colombianos.

“Cuba y Fidel Castro han sido el centro de la desestabilización continental y del resurgimiento de las guerrillas financiado por los narcotraficantes, con la violencia que las caracteriza, en detrimento de EEUU y de América Latina”, afirmó el Dr. Luis Zúniga en uno de los apartes de su conferencia.

En otra de las intervenciones, a cargo del Mayor General Néstor Ramírez, Jefe de Estado Mayor y Segundo Comandante del Ejército de Colombia, el alto oficial se refirió a las tergiversaciones propagandísticas de la subversión colombiana, que procura mostrar internacinalmente a las guerrillas como un Robin Hood, mientras el Ejército es mostrado como una entidad terrorista y violadora de los Derechos Humanos. Además, mostró cómo algunos organismos del Estado Colombiano están infiltrados por la subversión, lo cual hace la labor del Ejército aún más difícil, pues lo obliga a combatir varias guerras simultáneas. De un lado, la lucha armada, y de otro, la defensa de las calumnias y falsas acusaciones que se mueven contra todos aquellos que luchan contra el terrorismo.

Eugenio Trujillo, Director Ejecutivo de la Sociedad Colombiana Tradición y Acción, hizo un análisis de los diferentes procesos de paz realizados en los últimos 15 anos por los diferentes gobiernos. La benevolencia de estos, traducida en numerosos indultos y amnistías, no han hecho otra cosa que aumentar la violencia y la criminalidad en Colombia hasta unos niveles verdaderamente aterradores, pues la verdadera voluntad de paz de los grupos guerrilleros no se ve por ninguna parte. Antes por el contrario, su radicalidad en atacar y en aumentar la guerra, rumbo al dominio completo de Colombia, es evidente. Los diferentes procesos de paz han fortalecido a las guerrillas, han debilitado al Estado, y han colocado a los habitantes del País en manos de organizaciones criminales y terroristas, que usan métodos violentos como una estrategia de guerra psicológica revolucionaria para ganar espacios políticos y aumentar su capacidad bélica.

En la última conferencia, el profesor José Miguel Narváez mostró que la posición geoestratégica de Colombia, y la estatégica de Cuba respecto a la guerrilla colombiana, hace vulnerable no sólo a los EEUU, sino a todo el continente. Senaló también la preocupante posibilidad de un eje Cuba-Venezuela-guerrillas colombianas, por la posición aparentemente “neutral” del presidente Chávez de Venezuela, ante los actos terroristas de las guerrillas colombianas, porque los gobiernos deben respetar el Estado de Derecho y el Derecho Internacional Humanitario, y no se puede ser neutral ante los actos terroristas.

Tradición y Acción.

Boletín InformativoOrgano oficial de la Sociedad Colombiana Tradición y Acción – Febrero del 2.000Sociedad Colombiana Tradición y AcciónApartado Aéreo 44 011 – Teléfono 667 9979 – Cali – Colombia

Conclusiones de un Foro en Cali

En foro realizado en esta ciudad, en el que dicertaron los precandidatos a la presidencia doctores Alvaro Uribe Vélez y Pablo Victoria (ver noticia) los asistentes pidieron unánimemente a los gremios organizadores y a Tradición y Acción manifestar el rechazo a las posiciónes parcializadas que asumen ONGs de izquierda internacional y organizaciones de derechos humanos, en especial Human Rigths Watch.

El comunicado enviado es el siguiente:

GREMIOS EMPRESARIALES DEL VALLE DEL CAUCA

RESPONDEN A HUMAN RIGHTS WATCH

El informe sobre derechos humanos de esa entidad está fundamentado en mentiras, calumnias y falsedades.

La pasada semana el País conoció un informe de Human Rights Watch sobre la situación de los Derechos Humanos en Colombia, en el cual se hacen gravísimas acusaciones contra las brigadas del Ejército con sede en las ciudades de Bogotá (Brigada XIII), Medellín (Cuarta Brigada) y Cali (Tercera Brigada). Según ese organismo, los comandantes de esas unidades militares son los organizadores y promotores de los llamados grupos de autodefensa, y son responsables de numerosos crímenes.

Con respecto a la Tercera Brigada con sede en Cali, el informe senala que esta unidad militar fue la creadora del frente Calima, una organización paramilitar que surgió en la región después que el Eln secuestrara a más de un centenar de feligreses en una iglesia de la ciudad de Cali.

Sobre estas acusaciones infames, hechas sin ningún fundamento y sin pruebas, los gremios enpresariales de la región nos sentimos obligados a hacer un pronunciamiento al respecto.

En primer lugar, es muy diciente que dicho informe salga a la luz pública en el momento en que comienza un gran debate en el congreso norteamericano, sobre la aprobación de una ayuda muy considerable para la nación colombiana, destinada a fortalecer al Estado y a las Fuerzas Armadas en su lucha contra el narcotráfico y la subversión. Estas dos fuerzas están aliadas, realidad innegable, y son la mayor fuente de desestabilización, no sólo de nuestra Patria, sino inclusive del continente americano.

Por lo tanto, es perfectamente comprensible que la diplomacia subversiva desarrollada por las guerrillas del Eln y las Farc, esté tratando de torpedear esa ayuda del gobierno de los Estados Unidos. Y para ello, nada más lógico que contar con la ayuda de organismos comprometidos en la defensa de la subversión, como frecuentemente lo han sido Human Rights Watch y otras entidades del mismo estilo.

Es inexplicable que cuando la organización terrorista del Eln secuestró en Cali a casi 200 personas que asistían a una misa, o cuando secuestró un avión de Avianca en pleno vuelo con más de 50 pasajeros, y tanto a unos como a otros los mantuvo privados de la libertad en condiciones infrahumanas durante muchos meses, Human Rights no vió en ello una violación a los derechos humanos, ni hizo ningún pronunciamiento al respecto. También, cuando la guerrilla de las Farc asalta y destruye semanalmente a varias poblaciones campesinas, asesina a sus pobladores, o dinamita las torres de conducción de energía afectando a millones de compatriotas, o bloquean las principales carreteras del País durante días o semanas, secuestrando inclusive a muchas personas que se mobilizan por ellas, tampoco esa organización ve en ello ninguna violación a los derechos humanos.

Pero, cuando los gobiernos de Colombia y Estados Unidos están por ejecutar un plan conjunto de fortalecimiento de las Fuerzas Armadas con la ayuda norteamericana, surgen denuncias sin fin, desinformando a la opinión mundial, y queriendo mostrar al Ejército de Colombia ante la opinión pública como si fuera una entidad terrorista, que funciona al margen del Estado, en la cual sus integrantes cometen todo tipo de atropellos y crímenes.

Consideramos que este es el momento de denunciar ante el País y ante el mundo, que estamos siendo objeto de una campana internacional de difamación promovida por las guerrillas de Colombia, que son las que abastecen de información falsa a esas entidades que supuestamente defienden los derechos humanos. El Ejército de Colombia es una istitución que goza de los más altos índices de prestigio ante la opinión pública del País, a pesar de las infames acusaciones que permanentemente se le hacen por parte de estos organismos aliados de la subversión. Además, ha combatido a los grupos de justicia privada cuando han aparecido en las diferentes regiones de Colombia. Y, cuando esporádicamente ha encontrado entre sus filas conductas ilícitas de algunos de sus miembros, ha sido implacable en castigar esos abusos y denunciarlos ante la justicia.

En el caso de la Tercera Brigada, con sede en Cali, somos testigos del esfuerzo enorme por proteger a los ciudadanos de una inmensa región del País, comprendida por los departamentos del Valle, Cauca y Nariño. Los hombres comandados por el General Jaime Canal, objeto de esas acusaciones mentirosas, han sido infatigables en la defensa de los ciudadanos, continuamente amenazados por grupos terroristas al margen de la ley, que pretenden imponer un régimen marxista en Colombia.

Rechazamos pues, por injustas, calumniosas y totalmente ajenas a la realidad las afirmaciones de Human Rights. Manifestamos que hacen parte de una campana internacional, orquestada por la subversión, para desacreditar internacionalmente a todas las personas y organismos de Colombia que con valor, honradez y entereza, le hacen frente a la subversión, al terrorismo y al narcotráfico. Y le agradecemos al Ejército, a la Policía Nacional, y a sus comandantes, que a pesar de la escasez de recursos con que cuentan, nos han defendido con valor y abnegación ante las amenazas de unas minorías revolucionarias que, esas sí, se auto erigieron en dueños de la vida y la libertad de nuestros compatriotas, y porque tienen armas y las usan para imponer sus ideales absurdos, fracasados y pasados de moda, creen que pueden cometer todos los crímenes imaginables.

Qué bueno sería que los organismos internacionales de Derechos Humanos también denunciaran eso. Pero, su inclinación ideológica y política a favor de la extrema izquierda les impide ver la cantidad inaudita de crímenes cometidos por la subversión, al mismo tiempo que inventa supuestos crímenes de aquellos que defienden los derechos ciudadanos.

Cali, Febrero 28 del 2.000

Interpelan a la Cumbre del Milenio sobre

naciones cautivas del comunismo.Sept. 3, 2000: Diario Las Américas, Miami, página 1-A

NEW YORK Sept. 3, 2000 (CubDest Servicio de Difusión) – En una inédita iniciativa conjunta a través de la Internet, exiliados cubanos, chinos, vietnamitas, coreanos y laosianos, así como colombianos que son víctimas de las narco-guerrillas, están enviando millares de correos electrónicos al secretario general de la ONU, Kofi Annan, y a los mandatarios que participarán en la próxima Cumbre del Milenio (New York, Sept. 6-8), exhortándolos a tomar medidas eficaces y concretas en favor de 1.300 millones de seres humanos que continúan esclavos de regímenes comunistas.

Nota: Ud. también puede enviar dicha carta abierta haciendo doble clic en:http://www.cubdest.org/0012/cmailun.html.

En el mensaje, titulado “La Cumbre del Milenio ante el comunismo: ¿Cómo Poncio Pilatos?”, se afirma que “en el 3er. Milenio de la era cristiana que comienza, el totalitarismo comunista continúa siendo un flagelo de la humanidad y una amenaza a la paz mundial”. Añade el documento que “el comunismo -cuya doctrina es diametralmente contraria a los Mandamientos de la Ley de Dios y por su crueldad fue justamente calificado como un “satánico azote”, “intrínsecamente perverso” (Pío XI, Encíclica “Divini Redemptoris”)- asesinó 100 millones de víctimas en el siglo XX y esclaviza hoy a 1.300 millones de personas en China, Cuba, Vietnam, Corea del Norte y Laos; desangra a Colombia a través de crueles narco-guerrillas inspiradas por La Habana; alienta movimientos revolucionarios en Brasil, Ecuador, Venezuela, etc.; y se reorganiza en Rusia, así como en varios países del Este europeo”.

En la misiva se manifiesta preocupación ante el hecho de que el presidente ruso Vladimir Putin, inmediatamente después de finalizada la Cumbre del Milenio, “visitará Cuba comunista para estrechar lazos políticos y económicos, haciendo revivir pactos de la antigua Unión Soviética que sirvieron para promover y financiar la revolución comunista, a partir de Cuba, en numerosas naciones de América Latina y Africa”.

“Delante de ese dramático panorama que, como un SIDA espiritual, amenaza contaminar el 3er. Milenio, ¿¿qué harán el Sr. Secretario de la ONU y los mandatarios de los países libres?, ¿¿tomarán, al final, una actitud categórica delante de esos regímenes comunistas que violan sistemática e impunemente la propia Declaración de Derechos de la ONU?, ¿¿u optarán por la cómoda, pero cómplice, actitud de Poncio Pilatos?”, interpelan los desterrados. Y concluyen: “La Historia y, sobre todo, la Divina Providencia, sabrá recompensar generosamente las actitudes firmes de quienes tomen la defensa de los derechos de Dios y de 1.300 millones de personas que hoy gimen en los países comunistas; pero juzgará de manera severa a quienes, teniendo en sus manos la real posibilidad de enfrentar ese mal, sin embargo, opten por cruzar los brazos”.

El joven vietnamita Nguyen Van Vinh, del Center for a Free Vietnam, de Massachusetts (MA), manifestó que las millares de adhesiones a esta iniciativa recibidas por Internet, provienen de 43 países en los 5 continentes.

Para enviar el referido mensaje electrónico a la Cumbre del Milenio se debe acceder a la página web:

http://www.cubdest.org/0012/cmailun.htmlo solicitar el texto (en inglés o español) a:cubdest@cubdest.org