Entrevista con el ex zar antidrogas de Colombia

Por Helio Dias Viana, enviado especial
Catolicismo, São Paulo

9 de febrero de 2013

El coronel Plazas Vega es uno de los dos valerosos militares que intervinieron en el Palacio de Justicia de Colombia, asaltado por guerrilleros del M-19 el 6 de noviembre de 1985. Acto heroico que la izquierda hasta hoy no perdona y articula venganzas.

El asalto al Palacio de Justicia de Colombia el 6 de noviembre de 1985 fue tal vez el acto terrorista más grave de la historia de aquella nación. El por entonces Presidente Belisario Betancur ordenó al general de brigada Jesús Armando Arias Cabrales –más tarde Comandante del Ejército- actuar de inmediato. Éste dirigió la operación empleando entre otros al entonces Teniente Coronel Luis Alfonso Plazas Vega, comandante de la Escuela de Caballería Blindada del Ejército con sede en Bogotá. La operación derrotó militarmente a los subversivos del M-19, restauró el orden público y salvó el país. Como “premio”, tanto Arias como Plazas Vega fueron condenados respectivamente a 35 y 30 años de prisión, mientras tanto el autor intelectual del asalto y otros terroristas sobrevivientes no solo no pagaron un solo día de cárcel sino que ahora ocupan importantes cargos públicos.

Algunos detalles de la saña con que se ha perseguido a los comandantes de esa epopeya salvadora, son relatados por uno de sus protagonistas a Helio Dias Viana, nuestro enviado especial a Bogotá, quien se entrevistó con él en las dependencias militares donde se halla recluido, y cuya entrevista especial para El Catolicismo fue autorizada por el organismo competente.

Catolicismo – Han pasado casi 30 años desde el asalto del M-19 al Palacio de Justicia. Mientras los guerrilleros que participaron en el asalto y están vivos no tienen deudas con la justicia, usted está en la cárcel. Igual suerte tuvieron otros militares. ¿Cómo se siente usted ante esta situación?

Coronel Plazas – Los únicos que estamos privados de la libertad somos el General Jesús Armando Arias, comandante de la brigada, y yo el comandante de la Escuela de Caballería de la época. Es decir, estamos presos quienes logramos rescatar a por lo menos 260 personas secuestradas por el M-19 en aquella ocasión, e impidiendo que el M-19 se tomara el poder. ¿Cómo lo hicieron? La respuesta es muy sencilla: el gobierno de Cesar Gaviria –el mismo que le permitió construir su propia cárcel al narcotraficante Pablo Escobar Gaviria– le perdonó al M-19 los estremecedores crímenes cometidos en aquella ocasión, y les otorgó todo tipo de beneficios, llegando a enviar a cinco de los más peligrosos criminales como diplomáticos a diferentes países de Europa. Varios de ellos llegaron al Parlamento colombiano y ocuparon posiciones en el gobierno. Navarro Wolff, por ejemplo, autor intelectual del asalto al Palacio de Justicia, fue ministro de Gaviria, gobernador y senador.

Catolicismo – Es importante que todo eso quede registrado para la Historia, pues de lo contrario las generaciones futuras tendrán dificultad en acreditar en una traición tan impresionante.

Coronel Plazas – Hay todavía más. No olvidemos que el asalto al Palacio de Justicia fue una idea del propio Pablo Escobar. Pues bien, ahora el M-19 es el que acusa a los militares de los crímenes por ellos cometidos, y ese es específicamente el caso de los desparecidos de la cafetería del Palacio de Justicia, que en realidad fueron muertos por el M-19. Por lo menos dos de los cuatro abogados representantes de las víctimas fueron miembros del M-19, uno de ellos el defensor del tenebroso Gustavo Petro, quien hoy como Alcalde está acabando con Bogotá. El director del colectivo de abogados que agrupa a estos acusadores –un señor Alirio Uribe– también fue del M-19; fue puesto preso en un asalto de ese grupo. Y ¿qué decir de los que me juzgan? Por ejemplo, la Fiscal General de la nación colombiana hasta no hace mucho tiempo era Vivian Morales, esposa de Carlos Alonso Lucio, terrorista indultado del M-19.

Catolicismo – Si entendí bien, el M-19 acusa a los militares, quienes son a su vez juzgados por la Fiscal General que es esposa de un terrorista indultado del M-19. ¡Increíble!

Coronel Plazas – Exactamente. Pero vea además esto. El magistrado que me condenó en segunda instancia, Alberto Poveda Perdomo, aspiró en dos ocasiones a cargos de elección popular en una coalición política donde está el M-19, grupo terrorista al que en mala hora le perdonaron los crímenes y le dieron status político unos políticos corruptos. Los autores del más horripilante crimen contra la majestad de la justicia en Colombia –los miembros del M-19– no han pagado un solo día de cárcel por el holocausto cometido. Llegaron al poder por los canales de la política y la corrupción. Resumiendo: los criminales del M-19 asesinan, y luego acusan y juzgan en Colombia.

Catolicismo – Pero mucho de lo que usted está diciendo se puede ver en otros países latinoamericanos…

Coronel Plazas – Y ¿qué está pasando en Latinoamérica? Creo que los soviets quieren instalar su desaparecida Unión Soviética en este continente. Ese, a mi manera de ver, es el propósito del foro de Sao Paulo.

Catolicismo – Sólo Dios sabe el futuro. Pero si usted estuviera en capacidad de predecir el porvenir, ¿qué cree que hubiera pasado si el Ejército no actuase como lo hizo en el Palacio de Justicia?

Coronel Plazas – Así es, sólo Dios lo sabe, pero la pregunta debería ser “si el Gobierno no actuase como lo hizo”, y no el Ejército. Porque fue el Presidente Belisario Betancur quien ordenó la actuación del Ejército. Y si no lo hace hubiera sido destituido del poder y juzgado en el Palacio de Justicia al lado de tres de sus ministros el de Gobierno, el de Justicia y el de Defensa. Así lo establecen no sólo los planes de ocupación del Palacio por el M-19 sino la proclama que ese mismo día apareció en las calles de Bogotá, con nombres propios. Era un Golpe de Estado. Y Colombia se hubiera convertido en un país satélite de la Cuba que hoy maneja a Venezuela y a Nicaragua a su arbitrio. No lo consiguieron, gracias a la decisión de Betancur y al valor de sus soldados. Eso el comunismo internacional no lo perdona.

Catolicismo – Usted ha estado en el ojo de la tormenta desde el día del asalto al Palacio de Justicia. Independientemente de lo que determinen sus jueces, ¿cómo cree que lo considera la opinión del País: ¿culpable o inocente?

Coronel Plazas – Jamás en la historia jurídica del país había habido una posición más radical a favor de una persona juzgada y condenada. Más de quinientas columnas de opinión y artículos en diarios, revistas, emisoras y canales de televisión a favor del Coronel Plazas Vega nos indican la indignación de un pueblo que siempre me ha respaldado desde aquellos momentos, que está seguro de mi inocencia. Una página entera fue publicada en el más difundido periódico de Colombia como es el diario “El Tiempo”, preguntando “Por qué el Coronel Plazas aún no está libre”, con la firma de un centenar de notables de Colombia que representan a los industriales, los ganaderos, los agricultores, los cafeteros, los palmicultores, los anunciantes, los militares retirados, los magistrados rescatados por la tropa en los hechos del Palacio de Justicia, además de doce exministros, en fin la pléyade del país. Los jueces no se dieron por enterados, porque en este atropello no sólo está vinculado el terrorismo guerrillero, sino el narcotráfico.

Catolicismo – ¿Cree usted cree entonces que también el narcotráfico está involucrado en esa persecución?

Coronel Plazas – Yo fui el Zar antidrogas de Colombia y le quité a las mafias alrededor de un millón de dólares (al convertir las cifras en Brasil dicen mil millones) en bienes. Eso tampoco lo perdonan.

Catolicismo – ¿Quién o quiénes han sido su apoyo fundamental en este proceso de acusaciones, juicios, persecuciones y debates?

Coronel Plazas – Primero que todo Thania, mi esposa, y mis hijos. Pero además un grupo importante de periodistas valientes como el ex Ministro Fernando Londoño Hoyos, a quien las FARC trataron de asesinar en mayo de este año, o Plinio Apuleyo Mendoza, Eduardo Mackenzie, y no menos de cuarenta columnistas más insistentes, junto a muchísimos más ocasionales que han manifestado su repudio a este crimen del que soy víctima. Aclaro que son los columnistas, no los medios. Y los militares activos y retirados. Tengo el impresionante apoyo de todas las fuerzas armadas, incluyendo a la Policía. Pero ellos no se meten en el expediente, son respetuosos del proceso. Los que no son respetuosos del proceso son los fiscales y jueces sobre quienes he denunciado penalmente los reiterados actos de corrupción y de barbarie en mi contra.

Catolicismo – Un amigo me dijo que hicieron incluso uso de la violencia física contra su persona. ¿Es eso verdad?

Coronel Plazas – Sacarme a la fuerza del Hospital Militar, en contra de las determinaciones de una junta médico-científica que lo impedía, para llevarme a la cárcel amarrado de pies y manos, tirado en el piso de una ambulancia con las botas de los depredadores del INPEC en mi cuello para que yo no pudiera verles la cara y mantenerme nueve días despierto en el penal, buscando acabarme anímicamente, solo lo hace una juez comprometida con los más bajos intereses. Todo lo he denunciado y no pasa nada. Los procesos contra los jueces corruptos no prosperan, los cierran. Hoy la Fiscalía completa más dieciocho meses de haber recibido la orden de la Procuraduría General de la Nación de investigar a la Fiscal Ángela María Buitrago, autora del montaje de un falso testigo que es fundamental, y no le abre el proceso. Es la impunidad rampante sobre los jueces corruptos.

Catolicismo – ¿En su terrible situación, se siente respaldado por sus compañeros de armas? ¿Las Fuerzas Armadas le han brindado el respaldo que usted esperaba de ellas?

Coronel Plazas – Ya está contestada en la pregunta anterior. Ud. podría preguntarme por el respaldo del Presidente Belisario Betancur, por cuyo gobierno estuvimos dispuestos a perder la vida – de hecho, hay once militares y policías muertos en aquella acción. La respuesta: por supuesto que no. Quien en ese momento tuvo el valor de hacer respetar la institución Presidencial, hoy en el ocaso de su vida anda muy temeroso y acobardado. La prueba es que en este debate no ha tenido el valor civil de manifestarse a favor de quienes si se jugaron el pellejo por él.

Catolicismo – ¿Cree usted que con la vuelta del fuero militar muchas situaciones de injusticia contra miembros de las fuerzas del orden podrán ser evitadas?

Coronel Plazas – La opinión internacional está engañada. Es lo contrario de lo que se dice. El fuero militar existe en este momento en la Constitución Política de Colombia. Está consagrado en el artículo 221 de la Carta Política. Lo que pasa es que no se está aplicando. Los jueces de Colombia están burlando a la Constitución y a la Ley. Y lo que está haciendo el Congreso es planteando un cambio de ese artículo de la Constitución, para acabar el Fuero Militar. Y le dicen a los colombianos que ese artículo va a restablecer el Fuero Militar. Eso no es cierto. Van es a acabarlo. Quieren acabar con el Ejército Colombiano. De hecho, dos magistrados del tribunal Superior de Bogotá, en la sentencia en que me condenan, califican al Ejército como una organización criminal. Y en el Ejército la preocupación es muy grande. Un Ejército respetuoso de la Constitución y de la Democracia necesita un sistema político que lo respalde y lo proteja contra un grupo de facinerosos que quiere establecer un régimen comunista en Colombia. Fue el Presidente Belisario Betancur quien ordenó el empleo del Ejército. De no haber sido así, Colombia se habría convertido en un país satélite de Cuba, que hoy dirige a su arbitrio a Venezuela y a Nicaragua.

Catolicismo – Usted dijo que muchos periodistas lo apoyan, pero no los medios de comunicación…

Coronel Plazas – El manejo de algunos medios es violatorio de mis derechos humanos. En los años 2006 y 2007, algunos medios de comunicación armaron un terrible escándalo, dando por verdades todas las calumnias de los integrantes del colectivo de abogados José Alvear Restrepo. Este colectivo es el organismo que recurrentemente acusa a los militares, defiende a los terroristas, y gana pleitos multimillonarios en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mediante el mecanismo de violarles los Derechos Humanos a los servidores públicos. Era un procedimiento preparatorio para mi condena. Esto es un negocio.

Catolicismo – Pero esta actitud de los medios contradice los principios más elementales de exención, según los cuales no se debe juzgar a nadie con base en acusaciones partidas de quienes defienden a enemigos del acusado…

Coronel Plazas – Pues bien. Se me acusó de once supuestos desaparecidos desde el año 2005, es decir, tan pronto como salí de la Dirección de Estupefacientes. Hacía 20 años había sido el asalto criminal del M-19 y no había un solo cargo penal contra mí. Pero apenas salí de mi lucha contra las drogas me abrieron el proceso por los desaparecidos de 1985. Para hacer eso desconocieron la investigación que entre 1985 y 1986 había adelantado un Tribunal Especial de Instrucción Criminal creado por la Corte Suprema de Justicia y que había concluido que los desaparecidos de la cafetería habían sido llevados por sus captores del M-19 al cuarto piso de la edificación, donde fallecieron. Eran víctimas del M-19.

Catolicismo – Eso de los terroristas matar y echar la culpa en los militares es una táctica antigua de los comunistas.

Coronel Plazas – Los nuevos “investigadores” armaron un impresionante escándalo a través de los medios, responsabilizándome de esas víctimas, con lo cual exculpaban a sus cómplices del asalto y se vengaban de quien les quitó los bienes mal habidos del narcotráfico. En el 2007 me detuvieron. En el 2008 me acusó la Fiscalía por once desaparecidos. En el 2010 me condenó una juez por las mismas personas. En el 2012 me retiraron la responsabilidad cobre nueve de ellas y me confirmaron la sentencia por las dos restantes, nuevamente sin pruebas.

Catolicismo – ¿Pero no es eso un verdadero escándalo?

Coronel Plazas – El escándalo fue permanente desde el 2005 hasta enero del 2012, cuando el Tribunal de Segunda Instancia, si bien me condenó por dos de ellos en forma injusta, me retiró la responsabilidad de nueve. Obviamente era una noticia espectacular. El coronel Plazas Vega no es responsable de nueve personas sobre las cuales se le ha venido calumniando desde siete años atrás, llenando primeras planas de todos los periódicos, los avances llamativos de la televisión y las argumentaciones más denigrantes a través de la radio. Era una noticia para publicitarla ampliamente, para al menos menguar un poco el enorme daño hecho durante tantos años. Pues los medios guardaron silencio. Y el diario “El Espectador” hace menos de quince días sacó una nota sobre los once desaparecidos por el coronel Plazas Vega en 1985, a contrapelo de la sentencia que me había quitado nueve.

Catolicismo – Eso se llama falta de equidad: lo acusan públicamente de algo, y cuando un tribunal lo exculpa los acusadores se callan…

Coronel Plazas – Debo anotar que el magistrado ponente de la segunda instancia, el Dr. Hermens Darío Lara –que fue quien durante un año y cuatro meses estudió con un magistrado auxiliar y varios asesores todo el expediente– pidió mi absolución. Otros dos magistrados que no conocieron el enorme expediente de 65.000 folios se marginaron de la propuesta absolutoria del ponente, y me condenaron. El magistrado ponente presentó salvamento de voto, y en su escrito manifestó que mi condena era una conjura y una aberración judicial. Este salvamento de voto fue publicado como libro con el título Plazas Vega es inocente, libro que arrolló el mercado de las librerías, desde su lanzamiento en el cual centenares de personas se quedaron por fuera del recinto porque la concurrencia desbordó los cálculos de los organizadores del evento.

Catolicismo – ¿No es eso la politización del poder judicial? Si un juez tras estudiar el largo proceso declara su inocencia, ¿cómo pueden condenarlo dos otros jueces que ni siquiera lo estudiaron?

Coronel Plazas – Pero hay más. La sentencia que me confirma 30 años de prisión por los dos desaparecidos restantes, reconoce que no hay pruebas de que yo haya ordenado dichas desapariciones, así que para justificar su atropello aplican la teoría del tratadista alemán Claus Roxin, en la cual explican que como yo era el comandante de la operación y las dos personas no aparecen, yo debo responder como “autor mediato” (se trata de la guerrillera Irma Franco y del administrador de la cafetería Carlos Augusto Rodríguez Vera) por su supuesta desaparición. Es una versión moderna del “autor intelectual” de un crimen. Pero yo no era el comandante de la Operación, yo era apenas un teniente coronel y el menos antiguo de quienes allí actuaron militarmente. Entonces deciden que yo era el que mandaba porque era el yerno del Ministro de Defensa, como si las instituciones militares se manejaran por parentescos. Adicionalmente decidieron que el Ejército de Colombia era una organización criminal, pues dicha doctrina es precisamente para castigar a los capos de las organizaciones fuera de la ley.

Catolicismo – La teoría de Claus Roxin puede ser válidamente aplicada, pero exige un alto grado de evidencia, y no mera suposición o prejuicio ideológico. Hace poco ella fue utilizada por el Supremo Tribunal Federal de Brasil contra algunos reos del “Mensalão” – como quedó conocido el escandaloso esquema de corrupción montado por asesores del expresidente Lula da Silva. Se trataba además de miembros de una organización criminal.

Coronel Plazas – Pero en mi caso, no. La Universidad Sergio Arboleda invitó al profesor Claus Roxin, quien vino a Colombia con su equipo asesor de expertos penalistas internacionales. La universidad le planteó el proceso del Palacio de Justicia, y el profesor con sus asesores luego de un estudio sencillo del caso, manifestó que su teoría no era aplicable en este caso. Es decir, dejó sin argumentos a los jueces, tanto de primera como de segunda instancia. En esas condiciones esta última me retira la responsabilidad de nueve de los once desaparecidos, y con base en la teoría del “autor mediato” del Prof. Claus Roxin confirma la sanción por los dos restantes. Y llega el profesor en persona y dice que su teoría no es aplicable en este caso. Entonces… ¿Qué hago yo privado de la libertad? No hay razón alguna. El Coronel Plazas Vega en conclusión es víctima de un secuestro por parte de funcionarios de un sector de la rama judicial colombiana.

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Enero de 2013