El objetivo de la ‘Revolución cultural marxista’

Rodolfo Llopis (1895-1983), fervoroso masón español, ministro de instrucción pública durante la II República, secretario del Partido socialista español PSOE (1944-1972) y cofundador de la internacional socialista, decía de frente y sin rodeos: 

“Para mí no hay revolución simplemente porque se lleve a efecto un cambio de régimen político. Ni siguiera hay revolución cuando junto al cambio político hay un cambio social. Para mí, el ciclo revolucionario no termina hasta que la revolución no se haga en las conciencias. Y esa es la labor que tiene que hacer la escuela. Porque yo no concibo un revolucionario que no sea algo educador, y un educador que no sea revolucionario. La escuela tiene que ser el alma ideológica de la revolución.”

Llopis mostraba también el papel de los educadores en la revolución: 

“¿Quién ha de hacer esa revolución en las conciencias y en los espíritus? Para nosotros no hay duda. Esa revolución ha de ser obra de los educadores, de la escuela (…). Los revolucionarios (…) acaban por refugiarse en la pedagogía (…). Hay que apoderarse del alma de los niños. Ese es el grito, el lenguaje pedagógico de la revolución rusa” 

Fuente: Javier Tussell, Maravall no sabe in “Ya”, 14-10-1983