Elogiar es una alegría para las personas no egoístas, que quedan alegres al ver a otro en una actitud merecedora de elogio .En esa categoría estaba Plinio Correa de Olivera
El 18 de junio de 1972 publicó el en la Folha de Sao Paulo un muy bonito articulo “elogiar esa alegría” se refería a una alocución del cardenal Antonio Caggiano, entonces Arzobispo de Buenos Aires. Después de elogiar la alocución prosigue el ilustre pensador Brasilero.:

“Al decirlo experimento una verdadera alegría, es la maravillosa alegría de elogiar. Entre quienes no me conocen en la intimidad, paso por hombre batallador y abierto a la polémica. La verdad es precisamente lo contrario. Soy tranquilo casi al punto de ser flemático, me alegro de concordar y de elogiar. Si entro en tantas controversias no es por gusto, mas por el sentido del deber. De hecho en los días que vivimos son más los temas que obligan a la crítica a los que convidan al elogio. La ocasión de hacer un elogio serio y sincero, raras veces se presenta .esto torna tanto mas preciosa la alegría de hacerlo cuando se presente y deba hacerse”

“En este caso esa alegría de elogiar se vuelve mas autentica, por cuanto él reconocía discordar de algunos puntos de esta alocución:”aun que en uno otro punto yo tenga algunas pocas reservas hacer del texto, del ilustre arzobispo de Buenos Aires, teniendo por cierto que con su alocución el prestó un insigne servicio a su patria y a toda América Latina.”

Siguiendo tan bello y noble ejemplo quiero también hacer hoy un elogio. Se trata de la actitud del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, noticia que se notició en la ultima edición de Catolicismo, en La Catedral de Nuestra Señora de lo Remedios, en Riohacha capital de la Guajira, Uribe de rodillas delante de la Imagen de la Virgen Rezo para que Colombia se acaben los secuestros y el terrorismo y la Consagro a Nuestra Señora. Se arrodillaron a su lado el nuncio apostólico Mons. Aldo Cavalli, y el obispo de la Diócesis de Riohacha, d. Héctor Salah Zuleta.

Se puede tener restricciones de algunas de las palabras dichas en la ocasión por Uribe – así como Plinio Correa Olivera tienes restricciones por alguno de los pronunciamientos del Cardenal Caggiano, mas el hecho del presidente es altamente digno y digno de elogios. Tanto mas que después de la revolución francesa se torno una especie de dogma de las democracias modernas que el estado debe ser laico y e primer mandatario de la nación debe abstenerse de tomar cualquier posición religiosa públicamente. En ese contexto la actitud no sorpresiva católica de Uribe y particularmente digna de alabanza. Tradujimos de la página oficial de la presidencia de Colombia el siguiente fragmento.

“Pedimos a La Santísima Virgen María que nos ayude para que tengamos una Colombia sin terrorismo, prospera recta, con justicia social. Una Colombia que consiga la liberación de los secuestrados, y la eliminación de la violencia y que evite que se recuperen los terroristas”.

”Una Colombia que se pueda defender de esta crisis económica, que avanza por un camino de superación de la pobreza y que nosotros los colombianos tengamos una actitud de rectitud de firmeza de prosperidad”.

“Patrona de la guajira en este día consagramos totalmente a Voz nuestra vida, trabajos, obras, sacrificios, alegrías triunfos y fracasos. Todo cuanto somos y tenemos en nuestro ser”. “Queremos que voz como madre espiritual, nos ayudéis siempre y nos protejas de todo peligro en el alma y en el cuerpo. Y que alcancemos de vuestro Divino Hijo, Jesús Cristo, las gracias y favores que al suplicamos por vuestra intercesión”.

“A Voz prometemos o Madre de Los Remedios, esforzarnos para ser católicos convencidos de nuestra fe y el apostolado de Jesucristo en todas las circunstancias”.

Revista Catolicismo
No. 700 – Abril de 2009
Gregorio@catolicismo.com.br