Desde la isla-cárcel de Cuba, 750 opositores advierten: 

El viaje papal puede ser utilizado por el castro-comunismo

Los amargos frutos de la “ostpolitik” vaticana

Cubanos Desterrados, Miami

Indice

1. Persecución religiosa en la Cuba de hoy

2. Nuncio en La Habana niega audiencia a opositores

3. “Ostpolitik” vaticana: un ¿”pacto con el diablo”?

4. ¿De una “Iglesia de mártires”, a una de “traidores”?

5. Mártires vivos de la fe y “ostpolitik” vaticana

6. No se puede transigir con el comunismo

7. Acuerdo con el régimen comunista: para la Iglesia,
¿esperanza o autodemolición?

8. ¿Reconciliación entre el bien y el mal?

9. Autoridades eclesiásticas: “silencio cómplice”

10. Súplica a la Virgen de la Caridad del Cobre

 

La entidad Cubanos Desterrados, de Miami, se adhiere a la lúcida carta que 750 opositores y disidentes cubanos acaban de enviar a S.S. Benedicto XVI, respecto de su visita a la isla-cárcel de Cuba del 26 al 28 de marzo próximos.

1. Persecución religiosa en la Cuba de hoy.

En el histórico documento, esos pacíficos y valientes opositores de la tiranía comunista manifiestan que sin lugar a dudas estarían “muy gustosos de recibirlo en nuestra Patria, si el mensaje de fe, amor y esperanza que nos pueda traer, sirviera también para detener la represión por la que están pasando los que quieren asistir a la Iglesia”.

El grupo de opositores justifica su preocupación por el hecho de que, aún después de haberse anunciado la visita papal, continúa la persecución policial y psicológica contra los fieles católicos, y ellos narran en su carta varios hechos recientes. Se comprende enteramente esa preocupación si se considera que el régimen comunista no cesó la represión, siquiera como un maquillaje cosmético, ante el anuncio de la visita papal. Y se justifica el recelo que los firmantes de la carta manifiestan a continuación a Benedicto XVI:

“Su presencia en la Isla, sería como enviar un mensaje a los represores, de que pueden seguir haciendo lo que quieran, que la Iglesia lo va a permitir; ya que a pesar de conocerse de su visita desde hace algunos meses, esto no ha sido óbice para que se incrementen -desde el poder- las detenciones y el castigo con violencia hacia actuaciones religiosas, políticas y sociales. ¡Que la Divina Trinidad ilumine su mente para que le permita tomar una correcta determinación! Amén.”.

2. Nuncio en La Habana niega audiencia a opositores

En ese sentido, causó profunda tristeza entre los fieles católicos de la isla y del destierro la revelación efectuada por la ex presa política Martha Beatriz Roque, respetada y respetable figura de la oposición en la isla-cárcel, una de las inspiradoras de la carta a Benedicto XVI, de que durante un mes solicitaron una audiencia al Nuncio Apostólico de la Santa Sede en Cuba, monseñor Bruno Musaro, para entregarle la carta, pero no obtuvieron ninguna respuesta.

En momentos en que las puertas de las prisiones se abren para recibir nuevas levas de presos políticos, las puertas de la Nunciatura Apostólica se cierran herméticamente a esos miembros del rebaño cristiano que no querían otra cosa sino hacer llegar una súplica al Pastor de los Pastores. El episodio del portazo podrá pasar a la Historia de los atribulados fieles católicos cubanos como uno de los más amargos de ese interminable vía crucis de más de medio siglo.

Los firmantes de la carta no tuvieron entonces otro recurso a disposición sino enviar el mensaje por e-mail a su alto destinatario y, posteriormente, a diversos medios de comunicación.

Constata el periodista Juan O. Tamayo, de El Nuevo Herald, de Miami, que esa respetuosa pero firme carta constituyó “la más reciente expresión por parte de esos disidentes cubanos a quienes les preocupa que la visita del Papa sólo sirva para legitimizar al gobierno de Raúl Castro y hará poco o nada para mejorar la situación de los derechos humanos”. Y el episodio de la Nunciatura Apostólica que acaba de ser narrado no hace sino aumentar la dramaticidad de esas preocupaciones.

3. “Ostpolitik” vaticana: un ¿”pacto con el diablo”?

Por su parte, el periodista Victor Gaetan, corresponsal internacional del National Catholic Register, escribe que en su visita a Cuba Benedicto XVI podrá dar continuidad a la estrategia de la diplomacia vaticana de “evitar diligentemente cualquier confrontación política con el régimen de Castro, al tiempo que colabora con La Habana para combatir el embargo norteamericano y apoya las reformas económicas anunciadas por el gobierno”.

Según el referido periodista, el esquema que se está aplicando en Cuba es el de la llamada “ostpolitik” impulsada por el Vaticano en tiempos de la Guerra Fría, con relación a los regímenes comunistas del Este europeo.

No obstante, tal como constata Gaetan, así como en Europa la “ostpolitik” no dejó de traer problemas de credibilidad a la Iglesia, también puede estar trayéndolos ahora y traerlos en una Cuba post-castrista. En ese sentido, advierte el periodista católico:

“El riesgo que corre la Iglesia en el contexto de un futuro post-Castro es el de ser severamente censurada por haber hecho un pacto con el diablo”.

4. ¿De una “Iglesia de mártires”, a una de “traidores”?

Ese riesgo fue claramente percibido por el entonces arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Pedro Meurice, quien durante el colaboracionista Encuentro Nacional Eclesial Cubano, realizado en 1986, constató crudamente el concepto que tantos fieles católicos de la isla habían pasado a tener de sus Pastores: “Nos consideraban una Iglesia de mártires y ahora algunos dicen que somos una Iglesia de traidores” (cf. La Voz Católica, Arquidiócesis de Miami, 14 de marzo de 1986, p. 15).

5. Mártires vivos de la fe y “ostpolitik” vaticana

Sobre la “ostpolitik” vaticana, mártires vivos de la fe, como los cardenales Mindszenty, Stepinac y Slipyj mostraron en su momento, de manera respetuosa, pero firme, sus objeciones a esa estrategia de aproximación diplomática y diálogo con los regímenes comunistas.

Hace algunos años, el lanzamiento en Roma de las memorias del fallecido cardenal Casaroli (“Il martirio della pazienza”, Einaudi Editore), quien fuera secretario de Estado de la Santa Sede e impulsor de la llamada “ostpolitik” vaticana, hizo revivir polémicas en torno de este delicado tema. Una de las voces más críticas fue la del cardenal eslovaco Ján Korec, nombrado cardenal en 1991 y uno de los más importantes testimonios vivos de la “ostpolitik” en Checoeslovaquia. En entrevista al periódico “Il Giornale”, el purpurado la calificó como una “catástrofe” para la Iglesia de ese país pues “liquidó” con la actividad de los católicos que resistían al comunismo a cambio de “promesas vagas e inciertas de los comunistas”. Del lado comunista todo no pasó de una “farsa”, la cual “continúa hoy en China, Corea del Norte, Cuba, Vietnam”, añade el cardenal Korec.

Sobre la alegada eficacia de dicha política para lograr la libertad de las naciones comunistas, el Cardenal Korec preguntó: “¿Por qué entonces China continúa siendo la misma China, Vietnam continúa el mismo Vietnam y Cuba, sobre todo, sigue siendo la misma Cuba?” (“I martiri dell’Est – L’Ostpolitik di Casaroli danneggiò i cattolici – Intervista con il cardinale slovacco Korec”, Il Giornale, Italia, 18 de julio de 2000). Doce años después, las palabras del Cardenal Korec continúan con una crucial actualidad.

6. No se puede transigir con el comunismo

También respecto de la “ostpolitik” vaticana hacia Cuba y de las relaciones del Episcopado cubano con el régimen comunista, la entidad Cubanos Desterrados ha editado o contribuido a difundir numerosos documentos, inclusive libros. Entre esos documentos, nos permitimos citar: “Respetuosa y filial súplica de los refugiados de Miami al Padre Común de la Cristiandad”, 1987, por ocasión de la visita de S.S. Juan Pablo II a Miami; “¿Hasta cuándo las Américas tolerarán al dictador Castro? Dos décadas de progresivo acercamiento comuno-católico en la isla-presidio del Caribe”, Miami-Nueva York, 1990; “Cuba comunista, 1997: vergüenza de nuestro tiempo y de nuestro continente – Dramáticos aspectos de la isla-cárcel en vísperas de la visita papal”, Miami, 1997; “Cuba comunista después de la visita papal – Temas candentes de la actualidad religiosa y política de la isla-cárcel”, de la Comisión de Estudios Por la Libertad de Cuba, Miami, 1998; un libro en el cual se analizan respetuosamente las alocuciones papales en la perspectiva de la “ostpolitik” vaticana.

7. Acuerdo con el régimen comunista: para la Iglesia, ¿esperanza o autodemolición?

En los pronunciamientos de la entidad “Cubanos Desterrados” sobre la dolorosa colaboración eclesiástica con el comunismo cubano, la entidad ha tenido como obras de referencia numerosos escritos del intelectual brasileño Profesor Plinio Corrêa de Oliveira, que dedicó su vida a la denuncia de la infiltración izquierdista en los medios católicos. El pensamiento del referido autor ha tenido una influencia decisiva en los exiliados cubanos, entre otros motivos, por el hecho de que el “Diario Las Américas”, de Miami, publicó durante décadas numerosos artículos de su autoría. En especial, cabe resaltar el estudio “Acuerdo con el régimen comunista: para la Iglesia, ¿esperanza o autodemolición?” (1963). En la referida obra, el Profesor Corrêa de Oliveira desarrolla la tesis de que “la Iglesia no puede aceptar una libertad que implique callar sobre los errores del régimen comunista, creando en el pueblo la impresión de que Ella no los condena”. A lo largo de la Historia, explica el mencionado autor, no existe un ejemplo de presión más completa en su contenido doctrinal, más sutil y polimórfica en sus métodos, más brutal en sus horas de acción violenta, que la ejercida por los regímenes comunistas que están bajo su yugo. Por ello, delante de un Estado totalmente anticristiano, no existe otro medio de evitar esta influencia sino instruyendo a los fieles sobre todo lo que ese régimen tiene de malo y perverso, destacando la necesidad de la propiedad privada, respaldada por dos Mandamientos de la Ley de Dios: el 7o. y el 10o.

Por ocasión de la publicación de este estudio, Plinio Corrêa de Oliveira recibió carta laudatoria de la Congregación de Seminarios y Universidades, en la cual se refería a su persona como “merecidamente célebre por su ciencia filosófica, histórica y sociológica”, y al contenido del estudio como un “eco fidelísimo” de las enseñanzas papales.

8. ¿Reconciliación entre el bien y el mal?

La Sra. Sylvia G. Iriondo, una de las figuras más destacadas del destierro cubano en los Estados Unidos, acaba de publicar en el Diario las Américas, de Miami, un contundente análisis sobre la peregrinación de católicos exiliados a Cuba, organizada por la Arquidiócesis de Miami, por ocasión del viaje de Benedicto XVI a Cuba.

La Sra. Iriondo revela que la lista de candidatos fue entregada al régimen de La Habana para ser analizada por los censores cubanos, y se suprimieron o vetaron los nombres de potenciales peregrinos que hubieran manifestado la menor crítica al comunismo cubano. Lo cual es un indicio de cómo el gobierno comunista continúa actuando con brutalidad, inclusive en los bastidores, para intentar mantener un control ostensivo o camuflado de los más mínimos detalles durante la visita papal.

Comenta también la Sra. Iriondo: “El nombre dado, ‘peregrinación de reconciliación’, constituye de por sí una distorsión de la triste realidad cubana, cuyo problema no radica en la ‘reconciliación’ entre cubanos del exilio y de la isla -que somos un solo pueblo- sino que emana de la imperiosa necesidad del establecimiento de un estado de derecho, con justicia y libertad, que tenemos el deber de defender y el compromiso de lograr”.

9. Autoridades eclesiásticas: “silencio cómplice”

La Sra. Iriondo concluye diciendo que “a cambio de algunas concesiones que ratifican precisamente la naturaleza totalitaria del régimen, han antepuesto intereses por encima de sagrados principios. Resulta incompatible con los valores cristianos de la religión por la cual murieron tantos mártires cubanos ejecutados en el paredón de fusilamiento exclamando ‘Viva Cristo Rey’, la forma en que autoridades eclesiásticas se han pronunciado o dejado de pronunciar en la isla, prefiriendo el silencio cómplice a la proclamación de la verdad”.

10. Súplica a la Virgen de la Caridad del Cobre

Desde el exilio, la entidad Cubanos Desterrados, al tiempo que reafirma su incondicional obediencia a la Iglesia y al Papado en los términos estipulados por el Código de Derecho Canónico, defiende como enteramente lícito el derecho y el deber de los fieles católicos cubanos, de la isla y del destierro, de oponerse respetuosamente a las orientaciones de la diplomacia vaticana y del episcopado cubano, que ya llevan décadas de aplicación en Cuba, en la medida en que discrepen de la línea tradicionalmente adoptada por la Iglesia con respecto al comunismo, y en la medida en que sus amargos frutos han revelado ser, parafraseando al cardenal Korec, arriba citado, una “catástrofe” para la vida de la Iglesia cubana y de la sociedad cubana en general.

Por fin, Cubanos Desterrados eleva a los Cielos una súplica a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, para que no permita que el régimen comunista manipule la visita papal, para que fortalezca en la fe a los cubanos que sufren en la isla, y para que pronto llegue el día de la liberación de nuestra querida Patria.

Sergio F. de Paz, Director de Cubanos Desterrados
www.cubdest.org/

Miami, Marzo 5 de 2012